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jueves, 5 de mayo de 2016

A esta hora estábamos llegando a Guadalajara

"¡Es que va a ser difícil 
que volvamos hacer como antes del viaje, 
esto es un viaje de ida y
aunque no nos movamos 
nuestra cabeza trabaja distinto!"
Hernán Denk

A esta hora estábamos llegando a Guadalajara, muy acalorados después de las 3 horas de viaje en carretera y un poco de tráfico ciudad, paramos a comprar nuestro nuestros intercomunicadores que unos meses después quedarían arruinados en una tormenta en Nuevo México. 
Así fue el comienzo, todos los nervios, las despedidas, la incertidumbre, la emoción. Sabíamos que queríamos llegar lejos pero no sabíamos todo lo que el camino nos tenía preparado. 
Bautizamos la aventura como Aqui&Ahora: Abriendo Caminos pero no sabíamos que sería el mas grande reto aprender a vivir de esa manera. 
Salimos acelerados, como si la meta fuera llegar y no disfrutar el camino. Pero el camino y la ruta son sabios y nos lo mostraron conforme fuimos recorriendo los kilómetros. 
Gastábamos mucho al principio y tuvimos que aprender a usar nuestros recursos de forma inteligente para que nos alcanzara para todo el año. No sabíamos realmente lo que implicaba tener una cuenta con dinero pero proyectar los gastos a muchos meses hacia adelante y mas sin saber a ciencia cierta lo que costaba la gasolina, hospedaje, alimentos, visitas, etc. 
Aprendimos a pedir ayuda; a pedir hospedaje, a dormir en el campo, en el suelo, bajo una mesa de billar, en un mini sillón los dos; a cocinar en una hornilla de gas y comprar en los mercados y supermercados por raciones pequeñas; a pasar frío y sudar como nunca, a manejar mojados, secos, helados, acalorados, cansados; a no bañarnos o a darnos baños de avioncito; a hacer amigos en el camino y que hoy son los mejores; a tomar decisiones para seguir pero también aceptar que a veces el camino no deja seguir y está bien. 
Muchos nos han preguntado ¿cómo les fue? y respondemos ¿cómo te fue a ti el último año? Haciendo un recuento del viaje nos fue realmente bien, tuvimos un accidente que nos mostró que el camino lleva su ritmo y las caídas son parte de la vida para poder levantarse y seguir. Pero estamos vivos y eso es una bendición pues muchos hermanos moteros se nos adelantaron en el camino viviendo su propia aventura. 
No tuvimos ningún problema con aduanas o autoridades, mas allá de los trámites normales de entrar a un país. No dimos ninguna mordida y solo nos pidieron una que al final pudimos resolver sin caer en esa práctica. No nos robaron nada aunque si perdimos varias cosas. 
Dejamos muchas cosas del equipaje y nos hicimos de otras aprendiendo a viajar ligeros y con lo estrictamente necesario. 
Vimos lugares mágicos, dormimos en sitios extraños, comimos lo que jamás habíamos probado, bebimos mucha cerveza y vino, hablamos, lloramos, nos reímos, danzamos, filosofamos, dijimos estupideces, nos peleamos, nos reconciliamos y nos amamos en cada sin irnos a dormir si había algo pendiente. 
Aprendimos a extrañar, no solo a la familia y amigos, sino a cada persona que nos cruzamos en el camino y con quien compartimos. 
Aprendimos el valor que tiene una calca o un parche en la chamarra, una bandera. El valor tan trascendente que tiene el saludo motero. La honorabilidad de los motoclubes, las redes de apoyo en especial Riders Internacional que hoy es un sueño en México pero sobre todo la hermandad que existe como soporte entre aquellos que montamos en dos ruedas. 
Aprendimos a manejar en pareja y en equipo para tener mayor estabilidad de la moto, a rezar en silencio para cruzar los vientos y los ripios interminables, a confiar en nuestra intuición y a darnos ánimos cuando ya las pilas estaban dando las últimas y a cantar a todo pulmón cada quien por su lado
Descubrimos que vale la pena viajar. Antes de salir nuestro amigo Rodrigo de Plan Pingüino nos dijo: "se van a sorprender de la cantidad de gente buena que hay en el mundo". Esa frase dice y significa más que cualquiera que hayamos escuchado alguna vez. 
Sin querer inspiramos a muchos que nos siguieron, pero también fuimos inspirados por cada uno de ustedes. Con muchos nos conocemos, con muchos no pero estamos unidos. 
Hoy tenemos la consigna de regresar al mundo todo lo que nos dio en estos meses, de compartir las aventuras pero mas allá de sembrar esas ganas de seguir adelante cuando tienes un sueño. Fácil no fue y no nos referimos al camino o a estar montados horas en la Kotowa. Sí, fue un reto físico pero fue mas mental y espiritual, muchas veces estuvimos a punto de autosabotearnos, de pegar la vuelta, de parar. Pero también nos dimos todo el ánimo y nos acompañamos en el camino, seguimos hasta donde para nosotros era necesario y llegó nuestro momento de volver. 
¿Lo volveremos a hacer? 
Ningún viaje será igual. Si nos aventuraremos de nuevo pero el camino será distinto, la gente será otra, la experiencia será nueva y la ruta tendrá nuevos retos para nosotros. 
¿Vale la pena? Sí, sin duda aprender a vivir en el ‪#‎aquiyahora‬ fue el mayor reto de todos y seguimos aprendiendo. 
Hoy estamos de vuelta en el hogar, pero nunca nos fuimos si al final el hogar siempre estuvo con nosotros y el calor se lo dieron todos aquellos con quienes compartimos. 
Fue un viaje inolvidable pero no será el único, no puede ser el único. Esta vida es un viaje y vale la pena disfrutar cada momento del camino. Al final de cuentas si de algo podemos estar seguros es que si tiene final pero jamás sabremos cuando...
"¡Es que va a ser difícil que volvamos hacer como antes del viaje, esto es un viaje de ida y aunque no nos movamos nuestra cabeza trabaja distinto!"  Nos lo dijo nuestro hermano Hernán Denk

Nuestra primera foto del viaje...antes de partir.



Nota al pie: ya viene la Kotowa, pronto iremos por ella y será una pequeña aventura más para traerla a casa.

viernes, 22 de abril de 2016

Crónica de un regreso a casa.

Me gusta más llegar que irme
pero más me gusta volver


Quitando la emoción de la llegada y estar ya en casa, hoy nos atrevemos a develar la tétrica historia de nuestro regreso. No todo fue tan sencillo como queríamos que fuera.

La última parte de nuestro viaje fue agotadora. Gracias a que pasamos 5 días maravillosos con nuestros amigos Alejandro y Eliana en Puerto Montt pudimos descansar y olvidarnos un poco de las carreteras y de nuestra querida Kotowa. Eso sí, le dimos su consentida pues finalmente después de miles de kilómetros pudimos comprarle su parabrisas alto y cambiarle la guarda de la cadena que habíamos dañado tiempo atrás. 

Saliendo de Puerto Montt decidimos irnos de corrido hasta Santiago precisamente para ya estando allá poder resolver lo del envío de Kotowa y ver como volveríamos. Lo hicimos en dos días. el primero de unos 600 kilómetros y el segundo de poco mas de 400 así que nuevamente agotados llegamos a casa de nuestra amiga Arianna quien nos recibió super cariñosa. 

El panorama de enviar la moto no era alentador, en el camino se nos cayeron unas 8 alternativas que teníamos ya que la mayoría de las navieras no operan carga personal así que llegando a Santiago teníamos la esperanza de poder hacer algo. 

Llegamos un jueves a medio día así que estuvimos descansando y mandando correos durante toda la tarde. Esa noche fue muy extraña. Sentados los dos en la sala del departamento empezamos a conversar sobre el regreso. Fue linda la charla pero complicada pues hablar de lo que realmente queríamos y poder compaginar en una sola decisión fue un reto. Regresar ok, pero cómo. Mandar la moto a Panamá, a Guatemala o a EUA, pues nuestra flamante aduana funciona de una manera un tanto absurda y llevarla a México implicaría una cantidad de gastos que no estábamos dispuestos a cubrir, dejar la moto y luego volver por ella, seguir por tierra hasta México con el tema de cruzar de Colombia a Panamá en donde igual requeriríamos de algún transporte para la Kotowa y nosotros volar o en velero. 

Nos quedamos hasta las 3 de la mañana sin llegar a algo específico y nos fuimos a dormir. En la mañana todo fue un poco diferente. Después de la llamada con nuestro amigo Luck para darle la noticia que no llegaríamos a su boda, como que algo se detonó. Claro la tristeza de no poder estar en un evento de los amigos y con la familia en tiempos difíciles complica todas las decisiones, ligado a las ganas de seguir viajando y llenándonos de experiencias.

Fuimos a visitar personalmente una naviera y la respuesta fue, si los apoyamos pero la próxima semana les damos las alternativas...Así que ahí estábamos, pensativos y dudosos y volvimos a casa de Arianna. No recuerdo bien en que estuvo eso probablemente se debe al impulso que tiene Aris de hacer las cosas lo que de repente movió todo y cambió los planes: vámonos, si VÁMONOS HOY!!

Viernes, una de la tarde hora de Chile y nosotros con ganas de estar en México al día siguiente. Llegó Arianna le comentamos la idea y nos dijo: VAYANSE tienen que llegar a esa boda!!! podíamos dejar la moto y dejar las cosas y decidir después que hacer. 

Así que ahi nos tienen a los dos buscando vuelos y vimos la luz, un vuelo salía de Santiago a la 1:50 am del sábado llegando a Panamá a las 6:00 am y conectaba a las 9:15 a México para llegar a las 12:40 pm a México y hasta teníamos la suerte que había un vuelo de la Ciudad de México a Morelia como a las 2:00 pm y llegar mas rápido a casa. Las cosas no podían estar saliendo mejor. 

El sitio de Copa no estaba funcionando bien así que hicimos la compra por teléfono, nos confirmaron el vuelo y nos dijeron que estaba todo OK. Así que felices nos pusimos a hacer el equipaje, dejamos todo acomodado en la Kotowa y esperamos a que diera la hora. 

Eso sí, jamás llegó el correo de confirmación pero como por teléfono nos dijeron que todo estaba OK, pues confiamos en que todo estaba OK. 

Nos despedimos de Arianna con quien no pudimos compartir mucho así que tendremos que volver a Chile pronto y nos fuimos al aeropuerto. Muy puntuales hicimos fila, ni equipaje traíamos así que no teníamos que hacer nada mas que registrarnos. Felices y emocionados por volver llegamos al mostrador y oooh sorpresa: 

Chica del mostrador: No están en el vuelo.
Nosotros: como, si tenemos el numero de reserva.
Chica del mostrador: ok, denme oportunidad y esperen por allá y revisamos. 
Nosotros: Uff que susto, OK

Pasaban y pasaban pasajeros, se iban las demás personas que atendían en los mostradores y nosotros ahi parados esperando que nos dieran respuesta, incluso ofrecimos ir a hablar a la oficina de Copa pero nos dijo la chica que no, que ahora lo revisábamos. 

Nos dio la 1 de la mañana y seguimos parados "por allá", nos llamó la chica y para no hacer el cuento largo, nos dijo que no podíamos volar porque no estábamos registrados en el vuelo, que nuestra reserva había sido bloqueada por una de esas áreas de las aerolíneas que existen para arruinar todo. 

Así que bueno, con la mano en la cintura y su sonrisa escueta nos dijo que no podíamos viajar y que además ya habían cerrado el vuelo. Ah bueno listo, ¿qué, nos vamos y ya? Se nos cayó el mundo... y parecía que la chica no tenía mayores ganas de ayudarnos. Nos decía que llamáramos a atención a cliente...si claro, a la 1 am y si nos despegábamos de ahí ella se iba. Así que no. Veamos opciones pues tenemos un problema (dicen que diciendo esto la otra persona reacciona, pero no, no fue le caso). Opciones: 

- Si está bloqueada la reserva, desbloquea: No puedo
- Véndanos otro boleto: Ok...mmm ahh no puedo porque no hay lugar en el vuelo de conexión Panamá-México.
- Les puedo dar primera clase (sabiendo que eso nos iba a costar joyas...¿bueno a ver cuanto cuesta?): mmm...si si hay lugar...ahh pero si es primera clase tiene que ser tooodo el vuelo en primera clase es decir desde Santiago a México y en el vuelo de Santiago a Panamá ya no hay. 
- Deme un boleto de Santiago a Panamá y ya allá yo veo que consigo para volar a México: No no puedo porque las regulaciones de Panamá dicen que si usted va al país, tiene que tener prueba de que va a salir, así que no puedo venderle solo ese. 

A todo esto agregarle las ganas de mentarle la madre a la chica que no hacía ni el mayor esfuerzo por apoyarnos y sabiendo que si lo hacíamos perdíamos toda posibilidad de resolver algo. Y sabiendo que si no llegábamos el sábado como lo teníamos planeado perdíamos el vuelo (ya pagado) de Ciudad de México a Morelia. 

- Véndame un vuelo para salir ahora y el de Panamá a México démelo para el domingo. 

Aris me volteo a ver con cara de eso no nos sirve...pero ya la chica estaba haciendo las reservas y bueno. La idea era estar en Panamá y ya allá ver que hacíamos pero corriendo el riesgo de quedarnos una noche allá. 

Nos subimos al avión con la moral por los suelos. Pusimos la película de "Los 33" y al poco rato ya estábamos los dos hechos un mar de lágrimas, no sabemos si por la película o por la tensión que estábamos viviendo con nuestro travesía. 

Maldormimos algunas horas y aterrizamos en Panamá a tiempo. Bajamos casi corriendo del avión y la ventaja de no llevar equipaje documentado ayudó a que a 15 minutos después estuviéramos en la fila de Copa para revisar opciones. 

Nos atendió una chica super amable, desafortunadamente nos dijo que por la hora no podía apoyarnos y teníamos que esperar una hora. Así que bueno, nos sentamos a esperar...de nuevo. 

Pasó la hora y nada, otra media y nada. La hora de salida del vuelo se acercaba y nosotros en incertidumbre total. Le rezábamos a todos los angelitos que nos ayudaran pero las cosas no era favorables. Nos llamó la chica y nos dijo que todo el vuelo estaba registrado y que era difícil tener lugar, pero que luego hay gente que a la mera hora no aparece y que de ser así podríamos volar. Así que nos mandaron a la puerta del vuelo a esperar a que alguien no apareciera. 

Subía y subía gente y nosotros ahí sentaditos esperando un milagro. Faltaban 10 minutos para que diera la hora de salida. 

En eso nos llama la chica del mostrador y nos dice, hay una posibilidad de que dos personas no se suban porque la policía esta hablando con ellos, sigan sentados. Volteamos y frente a nosotros dos policías vestidos de civil, parados junto a un hombre y una mujer. Se para el hombre y el policía le grita: siéntese que usted por lo menos en este vuelo no se va... una lucecita nos iluminaba un poco el camino. 

Pasa el tiempo, faltaban 5 minutos... y nada.

Nos llama la chica del mostrador y no pide los pasaportes, ufff lo logramos!!! No, nos dice la chica, solo quiero adelantar pero la policía aún no dice nada...tic tac tic tac...

Listo aborden ahh pero les va a tocar en asientos diferentes!!! Creo que los dos soltamos unas lágrimas de alegría y no nos cabía la sonrisa en la cara. 

El resto una gran historia. Llegamos a Morelia y ya nos estaban esperando para ir a comer unos maravillosos tacos del Infierno. Compartimos un poco con la familia, a algunos los tomamos por sorpresa...finalmente después de 10 meses, 7 días y 2 horas con 30 minutos y varios miles de kilómetros recorridos volvimos a casa. 

Ponernos tan elegantes fue toda una odisea...
Nota al pie: llegamos a la boda de Luck y Pau, nadie nos esperaba así que la sorpresa fue muy emotiva, pero esa es otra historia que contar...






sábado, 27 de febrero de 2016

No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella. Gracias Argentina

No te tomes la vida en serio, 
al fin y al cabo no saldrás 
vivo de ella.
Les Luthiers

Argentina sin duda representó un llenarnos de nuevos amigos, de comer y empezar a hablar distinto.

Y como no va a ser así si acá todo se comparte y todo lleva un ritual de por medio.

Desde que cruzamos la frontera y a pesar de echarnos el proceso de aduana mas tedioso que hemos tenido, nos dimos cuenta que Argentina es, con respeto a quien lo idolatra,  mucho mas que la mísera proyección de soberbia que Maradona se encargó de dar de su país al mundo (a nuestro modo de ver).

Descubrimos que basta con poner un plato de empanadas en el centro de la mesa para poder tener una larga conversación y prepararnos para salir a los boliches tan tarde que era increíble pensar que hay lugares que no abren sino hasta las tres de la mañana y da igual con quién pero todos bailan o por lo menos se mueven y cantan a gritos las canciones de Los Redondos y el Indio Solari.

No importa si conoces o no a los amigos, igual te van a saludar de beso y abrazar como si ya fueras parte del grupo. Lanzar la mano por delante para saludar dejó de ser una opción pues te miran como bicho raro y se te abalanzan para abrazarte.

La cerveza se comparte. Es raro ver botellas individuales, mas bien son tamaño caguama y si bien en algunos casos cada quien tiene su vaso, siempre se sirve de la misma botella aunque lo mas común es rotar la botella o un vaso grande para todos. Nadie compra una cerveza para si mismo, todo es para el grupo.

No veíamos la hora en que alguien decía "vamoatomarunmate". Todo un ritual y aunque cada quien le pone su toque especial: amargo, con azúcar, tibio, lavado, daba igual el chiste es compartir y pasar el mate en el orden que el cebador va marcando, no puedes brincar a nadie pues se arma un quilombo y mucho menos decir gracias ni por atención pues eso te cuesta que no te vuelvan a servir. El mate es para conversar, yo tomo y escucho mientras tú hablas, tomarlo es hacer una pausa y aligerar para todos estar al mismo nivel y compartir. Nos pasó que parábamos en la carretera y había alguien tomando mate y nos ofrecía sin siquiera conocernos ni haber hablado una palabra. El mate abre posibilidades, conversaciones y genera nuevos amigos. Ahora nuestra Kotowa carga un termo y siempre nos aseguramos de traer yerba y mientras estas lineas son escritas, hay un mate dando vueltas en la sala.

El fernet o mas bien "ferné"...ahh esa bebida italiana que en Argentina tiene una regla: tiene que ser Branca y tomarse con Coca Cola. Nos contaron que el 80% del fernet a nivel mundial se consume en este país y de ese porcentaje un 80% se consume en Córdoba, siendo prácticamente un patrimonio cultural de los cordobeses según wikipedia. Al igual que la cerveza y el mate, basta un vaso grande con hielo, fernet y coca, sin tanta espuma para tener un pretexto para reunirse y que el vaso pase de mano en mano y boca en boca. Eso sí, no puede haber un asado sin fernet.

La mejor parte: el asado. Siempre es momento para hacer un asado, no hay hora, no hay día no importa si son dos, tres o diez personas. La parrilla viene con el certificado de nacimiento de los argentinos, todos tienen una en casa y si no tienen portátiles, es impensable pensar que no hay una parrilla, los campings tienen parrilla, los hostales tienen parrilla, prácticamente es un deber ser de los lugares.

Basta con comprar lo suficiente de carne, pollo, pescado, chivo, cordero y algunos vegetales en caso de que haya un vegetariano, prender el fueguito, empezar a rotar la cerveza o fernet y listo. Ah y eso sí, se hace con leña y con muuuucha calma pues dicen que el asado es como un niño que hay que dejarlo crecer sin estar encima de él y de cuando en vez echarle un ojo. Si se acompaña con pan, este va en la mesa, que pensar en un canastito con el pan acomodado, nada, va regado en la mesa y cada quien toma el que quiera y pueda comer. Al final se trata de compartir y pasarla bien.

Mueven sus manos y brazos para hablar, gritan, se emocionan. Lo hermoso de los paisajes y limpieza de las ciudades se complementa perfecto con lo aventureros que son y parece que no se les atora nada. Todos en algún momento viajaron y lo mas probable es que haya sido a dedo y aman el camping. Pregunta obligada ¿eres hincha de Boca o de River? y tienen sus rivalidades entre provincias y regiones, pero ¿quién no las tiene? si tienen la mejor pizza del mundo y una riqueza invaluable que es su corazón.


Desde La Quiaca hasta Ushuaia gracias Argentina, gracias Mariano, Tavo y familia Herrera, Rodando MC, Pelado, Horacio, Esteban, Máximo y María, Pablo y Familia Oriana, Riders Argentina, Duende, Erico y Ale, Fran y Meli, José María y Silvana, Gaby, todos nuestros queridos amigos de la EPTI, Roque y Abi a nuestros entrañables compañeros de viaje Noelia y Hernán y a todos con quienes cruzamos nuestro camino con una palabra y una sonrisa. Nos veremos pronto en este hermoso camino llamado vida.



Nota al pie: en Argentina todo se comparte pero eso si respeto pleno a la copiloto y la moto...







jueves, 25 de febrero de 2016

Sentimientos de una copilota... @Aqui&ahora:abriendocaminos

Estos últimos días han sido los más rudos en las rutas, los vientos de 90 km por hora y las ráfagas de hasta 120, el frío intenso, la nieve, la lluvia, el polvo, el ripio, el cansancio acumulado y las despedidas de los amigos viajeros ha sido muy muy intenso .... una vez más me han movido y removido las emociones y sentimientos. Mi corazón adolorido se aprieta una vez más... 
Y hoy me pregunto ¿ es posible que esté triste muy triste y al mismo tiempo muy feliz ? ¿ es posible que mi corazón se sienta infinitamente expandido por todo el amor que ha recibido de todas partes y roto y dolido por las despedidas y la partida de mis seres amados? ¿es posible que tenga muchas ganas de volver y al mismo tiempo me de temor regresar y saber que ya no estarás ahí para contarte y comer contigo los domingos ? 
Nunca sabré si fue la mejor decisión la que tome, siempre estará ahí esa duda... Aun así lo hice, no sólo por mi, también lo hice por ti, lo hice por mis hermanos, lo hice por mis hijos y los hijos de mis hijos... ¿Por qué ? Porque lo poco a mucho que se de tu vida y de mamá, es que dejaron de hacer muchas cosas por los deberías y también hicieron muchas cosas por los deberías, y así se alejaron poco a poco de sus pasiones eso que les gritaba que siguieran en la dirección contraria a lo que les indicaba la sociedad y el sistema. Y sé que tú lo sabías porque me pudiste haber detenido como normalmente lo hacías, me hubieras podido decir, no te vayas. Y tu mirada fue distinta, por primera vez lo note, tu corazón me estaba entregando lo más preciado para mí, mi libertad me aceptaste tal como soy sin alegarme sin cuestionarme, solo me dijiste cuídate mucho... 
Y después estabas siempre presente en mis pensamientos, en mi corazón de una manera extraña, algo totalmente nuevo para mí, el celular ya no sonaba porque ya no podías hablar físicamente, pero tú lo seguías haciendo ahora de tu alma a mi alma, entraste en lo más profundo de mi y te escuchaba en el silencio, mientras recorríamos Perú, Bolivia y Argentina en la ruta a pesar del ruido del viento, aún con el casco puesto y el ruido del motor... Te escuchaba y lloraba porque está voz me decía, sigue, sigue tienes que seguir no te detengas... Se valiente y continúa esta nueva historia y no podía entender, y aún no lo entiendo, como me diste fuerza para seguir avanzando, con el corazón roto, pero con mucha fe y esperanza... por momentos juraba que te encontraría vivo a mi regreso pero tú me decías que eso ya no sería posible y que aún así tenía que seguir avanzando. 
¿Cómo es posible que llore de tristeza y felicidad al mismo tiempo? ¿Será que al final todo es lo mismo?
Se dice fácil.... puedo ir a talleres, leer libros, ir a terapias y hasta las películas de Hollywood dicen la misma frase celebre "escuchaba tu alma, haz lo que te indique tu corazón, esa voz interna... " Pero en la vida real, ¿qué es eso? ¿Cómo sé que eso que siento es lo correcto? no escuchamos a esa voz porque no es nada fácil hacer lo que nos dice y preferimos el camino fácil. Esa voz es el desafío más grande, es el miedo más terrible ... Y mientras no te muevas te seguirá espantando, así que me moví y decidí seguir caminando con miedo y confianza a la vez, hasta que esa sombra se convirtió en luz y esperanza ... Fácil, te lo digo no es y nunca lo será, pero el resultado valdrá la pena y transitarlo te cambiará para siempre la vida misma, me llevo a vivir intensamente en el aquí y ahora !
Cada momento que descubría es el más bonito, cada kilómetro recorrido impactante por la belleza y majestuosidad, los amaneceres, los atardeceres contemplarlos como si fueran el primero y el último, que ese instante se quedara eternamente en mi, cada contacto con las personas se marcarán en mi corazón y entregarles lo mejor de mi. 
Todo vivido intensamente, sin nada que esperar y cuando eso pasa, lo que quiero llega sin complicaciones. Cuando agradezco lo que tengo, más regalos recibo del universo. Cuando bendigo a todo a mi alrededor, soy bendecida y colmada de abundancia.
Cuando honró y reconozco a las personas que me acompañan, más ángeles y maestros aparecen en mi camino para andar juntos. Cuando dejo de juzgar lo que no comprendo, me acepto a mí misma.
Por eso cada día estoy más convencida de dejarme fluir con la vida y tener la certeza que donde estoy es el lugar perfecto, para SER y para AMAR. 
¿Se puede al mismo tiempo SER y SENTIR la luz y la sombra? Darme cuenta que la sombra no es lo malo, lo obscuro, es simplemente lo que no alcanzó a ver por falta de luz. Y el milagro es cuando permito que lleguen las personas perfectas a iluminar ese pedacito de sombra que me daba miedo y descubrir que no hay nada a que temer, porque ahí también hay luz... Soy uno, con la esencia del universo, luz y sombra, y mi corazón se sana en la comunión contigo ... Somos UNO !!! 
Pd. Hablar de mi dolor no es fácil lo hago porque un maestro me dijo que una manera de sanar es compartir, y hoy quiero probarme... Gracias por escucharme
‪#‎aquiyahora‬ ‪#‎viajeenmoto‬

viernes, 9 de octubre de 2015

Así espero tu regreso a la tierra del olvido


Como la luna que alumbra 
Por la noche los caminos 
Como las hojas al viento 
Como la tierra a la lluvia 
Como el mar espera al rio 
Así espero tu regreso 
A la tierra del olvido


Ay Colombia, te robaste nuestro corazón. Desde nuestra llegada a Barranquilla, con la larga espera de la llegada de Kotowa hasta nuestra salida por Ipiales acompañados por una rica lluvia que nos despidió en nuestro camino a Ecuador. 

Cómo les contamos en nuestro blog anterior, desde que llegamos a esta hermosa tierra estuvimos acompañados de ángeles y no fue la excepción toda nuestra estadía. Si pudiéramos describir nuestro paso por Colombia en una frase, creo que podría ser: momentos de compartir. 

En nuestro paso por Cartagena tuvimos la oportunidad de conocer a dos viajeros motociclistas de Francia que justo terminaban su viaje de dos meses por América. Fue genial como una simple pregunta: ¿son suyas las motos? desencadenan una charla de horas. 

El cuadro: dos franceses, dos mexicanos y dos colombianos (de la mesa de al lado) compartiendo experiencias, tips, historias, amistad y por supuesto unas cervezas. La noche fue espectacular y en un inmejorable lugar rodeados de los muros de la mítica ciudad de Cartagena de Indias. 

Pero Cartagena no solo fue la ciudad, pasamos un par de noches en Barú e Isla Grande y si bien el servicio del hostal en donde nos quedamos nos dejó con un ligero sabor amargo, en definitiva lo que salvó la experiencia fue conocer a Aramis y Kathy, dos amigos peruanos que pasaban sus vacaciones en Colombia y con quienes pudimos compartir, nuevamente, cervezas, historias y amistad. Estamos con muchas ganas de llegar a Perú y reunirnos de nuevo con ellos. 

Fue precisamente cuando salimos de Cartagena cuando empezamos a experimentar la vida de Colombia. Esta ciudad es muy turística y por todos lados encuentras vendedores, tiendas, bares, restaurantes, lo cual maquilla hasta cierto punto el ritmo de la ciudad. 

Salimos de Cartagena rumbo a Montería, la verdad desconocíamos totalmente lo que era manejar en las carreteras colombianas. La hora y media que hicimos de Barranquilla a Cartagena estaba lejos de mostrarnos lo que venía. 

Emprendimos camino. Los 280 kilómetros de distancia nos recibieron con curvas tremendas y el estado de la vía no era el ideal, sin embargo transitable. Vistas increíbles y muchas vacas pastando nos acompañaron en donde únicamente llegamos a dormir para seguir el camino al día siguiente. Ya en ese momento nos dimos cuenta que los kilómetros y el tiempo son relativos y mas en Colombia. Acostumbrados a manejar 100 km en 1 hora o menos en Estados Unidos y México, empezaba a cambiar. 

Aquí vino el primer reto, de Montería a Medellín son 400 kilómetros y ohh sopresa, después de 6 horas no habíamos avanzado ni la mitad. Aquí si literal #senosborrolarayita. Eso sí el cambio de terreno es espectacular, de estar a 39º C pasamos a estar a 17º C en menos de 15 minutos y nuevamente regresar a 32º. 

Las montañas son imponentes y la infraestructura carretera definitivamente tiene un mérito mas allá de la construcción misma. Curvas que parecen de 350º para ir sorteando las montañas. Mantener la moto bien acostada para salir de las curvas interminables fue todo un reto para ambos, sin movernos y casi aguantando la respiración. 

Es increíble el movimiento de carga en este país. Las vías son súper complejas y hay una cantidad tremenda de trailers (tractomulas como les llaman acá). Sin duda la movilidad es un reto y si a esto le agregamos que todo mundo quiere pasar al mismo tiempo lo complica mas. Motos, camiones y autos rebasando en curvas cerradas a toda velocidad, frenando donde se les da la gana y pitando a cualquier disminución de velocidad. Poco a poco empezamos a entender la dinámica: el que se avienta primero, pasa primero. 

Llegamos a Medellín después de poco mas de 8 horas de viaje con una sola parada para comer y un par para poner gasolina. Sopresa, llegamos a la hora pico, millones de autos y motos enfurecidos por llegar a casa. Ahí en medio del tráfico conocimos a Luis Fernando de Yamaha, quien nos alcanzó y nos apoyó a llegar a nuestro destino, guiándonos y tomándose el tiempo para explicarnos las rutas y finalmente llegamos al mejor lugar de Medellín: la casa de Edilma. 

Edilma es mamá de nuestra amiga Dina y sin conocerla nos adoptó en su casa y el click fue inmediato. A tal grado que hoy la hemos adoptado como nuestra tía. El tiempo que pasamos conversando fue infinito, todos los días nos daba la media noche contando historias. Nos habían contado que los "paisas" eran parlanchines y lo comprobamos con Edilma. Mamá orgullosa de sus hijas, enamorada de sus nietos y gran gozadora de la vida!

Defnitivamente compartir fue mágico, aprendimos mucho sobre Antioquia, como se vivía antes, los pueblos, la educación, las mujeres. Fue realmente interesante poder vivir esta región de Colombia desde adentro. 

Comimos como reyes, cantidad de arepas y descubrimos el delicioso jugo de tomate de árbol. Visitamos la ciudad. Cuando un colombiano te dice: Medellín es hermoso, créanme que no miente. Medellín es espectacular. Desde las grandes obras de Botero, el funicular y la arquitectura de la ciudad hasta simplemente estar en un parque y ver pasar a la gente. 

Eso si, el lugar que se la llevó fue Guatapé, este si es un lugar de esos que no puedes morir sin ver. Mas de 700 escalones te conducen hasta la cima de Peñol, una gigantesca piedra que algunas historias dicen que es un meteorito que ofrecen una vista espectacular a la represa, y a solo unos minutos se encuentra un colorido pueblo. Literal, todas las casas son de colores distintos y tiene un magia y tranquilidad que invita a caminar y tomar buen café sin necesidad de decir mucho sino solo estar. 

De Medellín partimos hacia Bogotá. Nuevamente nos enfrentamos a las sinuosas carreteras, llevábamos tres horas montados en Kotowa y únicamente habíamos avanzado 100 km. Fue un recorrido rudo pero tuvimos la suerte de encontrarnos a Don Augusto en la carretera. Había ido a visitar a sus nietos a Medellín y venía de vuelta a Bogotá en su Harley, gigantesca para él, quien a sus 70 años sigue acumulando kilómetros. En una parada ya cerca de Bogotá, nos deleitamos con unas almojábanas y una pony para reponer energía para el último tramo. 

Vaya que fue necesario ya que la entrada a Bogotá fue una tremenda locura. Literal millones de autos, camiones y motos hacinados en las calles, todos pitando y queriendo pasar al tiempo. Impresionante como no se pegan y no chocan entre ellos. Son como una perfecta columna de hormigas todos maniobrando en el tráfico. Don Augusto nos llevó hasta nuestro destino. Nuevamente un angelito del camino nos acompaño hasta llegar sanos a y salvos. 

Bogotá fue especial. Descansamos mucho y lo tomamos como un break del viaje. Tuvimos oportunidad de reunirnos con nuestros amigos Dani y Lulú, conocer a sus familias y hacer nuevos amigos entrañables. 

En Bogotá todo empieza temprano, a las 5:30 am ya hay tráfico. A esa hora ya hay luz de día por ende la gente comienza sus actividades de trabajo tan temprano y como a las 6 pm ya es de noche, el ritmo de vida es distinto. 

Tuve la oportunidad de acompañar a Dani un par de veces (a esa hora) a dictar talleres. Volverme a vestir con saco y camisa fue raro después de tiempo de no hacerlo. Sin embargo los talleres me agradaron mucho y fue muy rico compartir con equipos y con gente. 

Otro encuentro genial fue con Edwin, un gran amigo a quien solo conocía por skype y a quien finalmente pudimos conocer en persona, conocer a su esposa y sus dos hermosas nenas. Tuvimos charlas muy interesantes, compartimos anécdotas y aventuras. Es un apasionado por las motos al igual que Omar su socio, con ambos tenemos pendiente una endureada y paseo en jeep, seguramente lo haremos al regreso. 

Aunque turisteamos bastante en Bogotá, mas bien nos metimos en la vida colombiana. Aprendimos a hablar como colombianos: que pecao, ¿qué mas?, ay mariiica, estoy juicioso, ¿cómo así?, los chinos, parce, parcera, berraco o emberracao, hijoepucha, ayjoemadre, masmelo, el man, ¿qué te provoca?... incluso cogimos el transmilenio para darnos un buen baño de pueblo en varias ocasiones. 

Conocimos también a Claudia, una doctora que hace fisioterapia con shiatsu y terapia craneosacral. Wooow...eso si que fue nuevo para ambos, descubrimos como nuestro cuerpo trae historia milenaria grabada en cada célula y esta todo todo conectado. Fue una experiencia bellísima poder visualizar nuestro cuerpo y espíritu como uno y entender el lenguaje del cuerpo para sanar y mantenernos en movimiento. 

Bogotá estuvo lleno de encuentros y nuevos amigos que mas que ponerlo en letras, nos llevamos todo su cariño en nuestros corazones. Los paseos a Santa Marta y Nemocón, la rodada nocturna a Chía, la visita a Fusa, la noche de juegos de mesa, las travesuras de Diana y Aris, las caminatas en el centro, la vista de Monserrate, las terapias sanadoras de la Dra. Avellaneda con el gran equipo de Bilanco, hacer coro en la playa, los intentos de "comer sano", el arequipe, las discusiones, los planes y viajes futuros, las largas charlas acompañadas de desayuno bogotano, esto y miles de detalles mas hicieron que nuestra partida de Bogotá fuera difícil y mas al tener nuestra despedida mexicana llena de gratos recueros y buenos deseos para nuestro camino. 

De Bogotá partimos rumbo a Salento. Nuevamente nos enfrentamos a las duras carreteras, esta ves la Linea que tiene un desnivel de mas o menos 1600 metros y en su punto mas alto tiene 3300 meseros. Esto representa una dura proeza, el cambio de clima, la baja velocidad a la que hay que circular y la cantidad de vehículos lo hacen complejo. Sin embargo las vistas son espectaculares y en moto es un must de este país. 

En Salento llegamos a un lugar mágico: Yambolombia. Un hostal ubicado a varios kilómetros del pueblo pero es el lugar ideal para cualquier viajero con ganas de compartir y pasar un buen rato. Gabriel, el dueño, es un tipazo, desde que llegamos nos hizo sentir en casa. La mezcla del mundo con mochileros de muchas nacionalidades fue muy enriquecedor. Las charlas, las rutas, las aventuras, los lugares son parte de la conversación en este lugar.

Cercano a las fincas de café, cascadas y un santuario de colibríes son parte de la naturaleza que inunda el lugar. Tuvimos la oportunidad de sacar nuevamente nuestra casita de campaña e instalarnos en el penthouse del lugar. La ventaja fue la gran vista que teníamos en la mañana y la tranquilidad de la noche, lo malo fue que por la noche una ventisca tremenda hizo que amaneciéramos empanizados de pies a cabeza. Aún así dormimos de maravilla acompañados de los ruidos del ambiente. 

Con Gabriel en especial compartimos buenas charlas, nos contó como llego al lugar con el sueño de iniciar un viaje y no se fue de ahí. Son quince años con su proyecto y lo comparte con un amor tremendo. Aún así cuando habla de su viaje en bici por el mundo le brillan los ojos. Estamos seguros que no muy lejos este viajero andará pedaleando las carreteras de sudamérica con sus rastas y sonrisa de oreja a oreja. 

Nuestra siguiente parada fue Popayán. De la ciudad podemos decir que es hermosa y tranquila, casi casi un pueblito, distinto del bullicio de Bogotá. Sin embargo nuevamente lo mejor fue encontramos con gente increíble y sabernos bienvenidos a su hogar. Conocimos a Dario y Elena y a sus hijas Ana Victoria e Isabela, a Don Adolfo y Esteban, con quienes pasamos un fin de semana bien acompañados y con buena comida. 

Aprendimos mucho más sobre Colombia, sobre todo las diferencias que existen entre la costa, oriente, capital, sierra, etc. Saber que ese cliché de mayor desarrollo en el norte y menor en el sur, también aplica en este país. Conversar con Dario y Elena fue enriquecedor

Fue en Popayán que disfrutamos el maravilloso espectáculo de la luna roja. Tal vez en 18 años contemos a nuestros hijos que fue en este pequeño pueblo colombiano que presenciamos esta belleza del universo. 

Algo que definitivamente nos llevamos con buen sabor de boca es el tema de seguridad. Colombia por su historia tiene ese estigma y si algo podemos compartir es que en ningún momento nos sentimos en riesgo, claro no se trata de tapar el sol con un dedo, pero si podemos compartir que caminamos, manejamos y disfrutamos cada rincón que visitamos. Los soldados son muy amables, o por lo menos así se muestran en las carreteras. Cada que pasamos por un reten, nos saludaban. Afortunadamente no tuvimos ningún problema en nuestra travesía y eso nos hace muy felices. 

Cerramos la travesía de Colombia en Pasto en donde seguimos deleitándonos con mas y mas comida, por fin comimos cuy y hornado. Lo mejor de Pasto fue llegar a casa de los papás de Daniel y con Pilar su hermana quienes nos recibieron con el corazón abierto y gustoso de compartir con nosotros. 

Don Daniel es sencillamente genial. Tiene una cantidad de historias que contar y es un apasionado de la ecología y de la sustentabilidad. Nos llevó a pasear por toda la región, nos mostró los cultivos, los museos, la naturaleza de la laguna de la Cocha. Los días que estuvimos ahí siempre hubo plan para visitar y comer. De verdad que parecía que tenía la consigna de ponernos en engorda. No dejamos de probar nada de lo que nos ponían en la mesa. 

Además hicimos un compromiso, con todo y testigos: somos padrinos de viaje de Don Daniel. Tenemos la consigna de volver en unos meses para contarle todas nuestras aventuras y ruta a Chile a donde estamos seguros que muy pronto, este viajero de corazón llegará. 

Definitivamente estábamos cerrando con broche de oro Colombia. Al salir de Pasto fuimos a la gasolinera y vaya sorpresa, 200 motos y otros tantos autos formados haciendo fila, únicamente había dos gasolineras en toda la ciudad despachando combustible. Hicimos lo propio, nos formamos y conforme se iban acercando mas motos a la fila nos preguntaban que de donde éramos y nos dijeron que nosotros no hiciéramos la fila que les dijéramos a los despachadores que nos hicieran el favor y en palabras textuales "que los colombianos eran gente buena y amable". Me fui metiendo hacia adelante en la fila, un taxista se paró y me dijo que los policías podían ayudarnos así que busqué a uno quien amablemente se negó pues luego la gente se lo echaba en cara. 

Ya en el frente de la fila, la gasolinera cerrada con una valla por donde uno a uno le daban el paso a las motos, con la garganta seca del nervio le pregunté al vigilante nos daba oportunidad de cargar y ahí empezó todo, dos de los de la fila dijeron que no, que me formara, lo peor es que no me lo reclamaban a mi sino al vigilante y a los demás motociclistas que decían que sí, ósea 100 vs 2. Ya se andaba armando la trifulca y preferí decirle al vigilante que si había problema mejor no le moviéramos pero nuevamente entre Don Daniel y un taxista que salió a la defensa y se le encaró al motociclista que reclamaba y le dijo: "bueno si tanto le afecta yo le dejo mi lugar, ya lo quisiera ver a usted en un pueblo pidiendo ayuda y se la nieguen"...fin de la discusión, me dieron oportunidad de pasar, cargamos gas y casi casi con ovación de la larga fila de motos emprendimos nuestro camino hacia Ipiales, para cruzar a Ecuador.

Y una última sorpresa, no se puede dejar Colombia sin visitar Las Lajas

Gracias Colombia por tan bellos momentos, por tus largas y sinuosas carreteras, por permitirnos pisar tu tierra, respirar tu aire, bañarnos en tus mares y calentarnos con tu sol. Por los entrañables amigos que dejamos, por la cerveza poker, la club colombia negra y roja, las arenas, los bosques, la bella música y sobre todo las charlas y conversaciones con todas y cada una de las personas que conocimos en esta hermosa tierra. 

Colombia querida te llevamos en el corazón...

Nota al pie: les compartimos esta canción que nos acompaño en nuestra travesía por Colombia https://www.youtube.com/watch?v=8jtfXHadYIE

La Nariz del Diablo...en algún punto de las carreteras de Colombia

lunes, 24 de agosto de 2015

De trámites y otros demonios...y algunos ángeles también.

"No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad"
GGM. 
Del amor y otros demonios


Nuestra estancia en Florida fue genial pero sobre todo especial. 

La iniciamos en Jacksonville visitando a John. El fue amigo del abuelo de Aris y llegamos con el a cumplir con la eterna invitación que le hizo por años. John es un tipazo, un gran viajero y apasionado del deporte. Fue perfecto, dormimos increíble en una cama deliciosa, comimos super rico y conocimos a Ginny (gran aficionada de las ardillas) y a Marty (gran aficionado a las motos) y ambos grandes aficionados a navegar. 

De ahí nos fuimos a Orlando en donde tuvimos la oportunidad de reencontrarnos con mi profe musical Boggie. Sabemos que en el fondo ama a Mickey Mouse y su sueño es tener fotos con todos los personajes de Disney. Tuvimos un rato muy divertido en Magic Kindom, la verdad se lució con su atención y gran sentido del humor...ácido. Por cierto si van a Orlando en Navidad, no se lo pierdan cantando en el coro oficial!!! Felicidades profe...

El viaje a Orlando a Miami, no fue nada placentero. El cuerpo empezó a pasar factura después de un mes imparable de viaje y el agotamiento me afectó un poco durante el viaje que resolvimos con un par de paradas en carretera y un red bull. 

En Miami nos reunimos con Victor quien había prometido que nos reuniríamos en algún punto del viaje y así fue. Su recibimiento fue inmejorable, ya había rentado un auto y sus palabras fueron: ahora si descansen de la moto y relájense. Dejamos a Kotowa en un estacionamiento y de inmediato nos fuimos a conquistar Miami Beach. Sin mas plan que el pasar un buen rato y ponernos al tanto llegamos. 

Victor tenía unas cuantas semanas de haberse casado así que tuvimos suficiente tiempo de que nos contara los pormenores de la mini boda que tuvieron con Gris y hablar lo que había sido nuestra aventura hasta el momento. Claro hablamos de eso y más. Se nos hizo fácil buscar hotel hasta las tres de la mañana ¿por qué no?.

Después de un par de días en Miami nos aventuramos hasta Key West. Para nosotros fue espectacular llegar hasta el otro lado de EUA y poder estar en la última tierra. Dicen que de ahí en días despejados incluso se puede ver Cuba. 

La despedida fue un poco triste pues sabemos que pasará un buen tiempo para volvernos a reunir aunque ya tenemos un plan bastante bueno para el próximo año. 

Miami no dejó de sorprendernos. Resulta que dos buenos amigos de ambos se casaron y estaban viviendo ahí. Se lucieron Tan y Luis al recibirnos en su hogar y compartir con nosotros su felicidad y sus planes. 

La verdad no pudo ser mejor pues justo esos días iniciamos con los trámites para irnos a Colombia. Y la ayuda de ambos nos cayó como agua fresca. Eso si, no dejamos de disfrutar y tomar vino y cerveza y algunas de las charlas fueron de muchas muchas horas.

También tuvimos un reencuentro increíble con Adriana e Inés con quienes, aunque un poco apresurado, desayunamos y conversamos rico para ponernos al día después de tres años de no vernos. Es rico saber que se siente aún el cariño de esa familia que formamos en 2012. 

Ahora si, los trámites...enviar la moto fue mas complejo de lo que creíamos. No lo hubiéramos logrado sin la ayuda de Edwin, un gran amigo de Colombia quien a pesar de estar a días de ser papá por segunda ocasión no dejó de apoyarnos ni un momento. De Marcela de Avianca quien también estuvo muy al pendiente y nos apoyó con contactos en Miami para realizar todos los trámites. De Oscar, Felipe y Jairo quienes armaron un crate impecable para que Kotowa viajara bien cuidada y de toda la gente de Avianca que nos apoyó de forma increíble. 

Nos demoramos un poco mas de lo que creíamos pues al final nos faltó un documento de la aduana de EUA, no tiene ciencia que te lo den pero sus reglas dicen que tardan 24 horas hábiles así que disfrutamos de Miami un par de días mas los cuales disfrutamos muchísimo con Luis y Tan y además nos llevaron a cumplir el sueño de hacer paddle board, lo cual es muy divertido. Ya nos vimos haciendo esto muchas veces. Son una pareja genial y sabemos que les irá de maravilla en esta nueva etapa que comienzan juntos. 

Por recomendaciones diversas, concluimos que es mucho mejor viajar con la moto, así que haciendo cuentas, decidimos enviar la moto por avión. Si, nos salió mucho mas caro de lo planeado pero ese tiempo lo ganamos en días de hospedaje. El vuelo solo sale los jueves y sábados. Así que por el mentado papel de la aduana perdimos el vuelo del sábado y se fue hasta el jueves siguiente. 

Nosotros llegamos a Barranquilla el Lunes por la tarde. Bienvenidos al caos vial...hoy me disculpo con los californianos por haber criticado su furia al volante. Aquí si es un desastre: coches, motos, mini coches, camiones, peatones, todos cruzan, pitan ya se avientan al mismo tiempo. 

Barranquilla no está cerca de ser una ciudad linda, a nuestras primeras impresiones está demasiado sucia por la basura de las calles y algunas zonas bastante descuidadas. Aún así disfrutamos caminar un poco por la ciudad y conocer el Museo del Caribe. 

Ah, se me olvidaba. Frente al hostal había una escuela primaria que mas bien parecía aviaría. De verdad, desde las 7 hasta las 5 los chiquillos no dejaban de gritar, incluso nos dijeron que ya había quejas de los vecinos por esta institución y sus "métodos educativos". 

El jueves muy contentos fuimos al aeropuerto de carga, según nosotros ese día salíamos ya en moto, pero ooh sorpresa, resulta que el vuelo se retrasó y llegaría hasta en la noche. Lo bueno es que nos enteramos de los trámites (los primeros). Ir a pagar a un banco el costo de la liberación documentos. Ahi viene el primer problema. Por ser extranjeros no sabían que datos poner en la ficha así que nos llevamos un par de horas en el banco. 

Al día siguiente, de nuevo con la emoción al tope para poder liberar la moto, llegamos al aeropuerto. Estando en la fila, recibí un mensaje de Lulú, nuestra madrina mágica, preguntando cómo íbamos. Le dije que por favor prendiera unas velas para que el trámite fuera rápido y me respondió: te mando a los ángeles aduaneros. 

A que voy con esto. Frente a mi estaba un señor y cuando volteó su chaleco decía: Agencia de Aduanas, así que le pregunté si el conocía el trámite. Faltaba más, de inmediato se tomó el papel muy en serio y nos brindó todo su apoyo. Por no ser un trámite muy común, nadie sabía a ciencia cierta que hacer. Unos decían que era directa la liberación, otros que había que importarla y otros mejor no opinaban para no tener culpa. 

Bien, Pedro, nuestro ángel se la rifó en toda la extensión de la palabra. Investigó cual era el trámite y nos fuimos a la DIAN y ahí conocimos a Carlos quien ya tenía todo resuelto. Resulta que existe un documento llamado: formato de exensión de importación temporal para vehículos de turistas.  Bendito documento, fue la mejor noticia de la semana. Eso si la espera fue larga, siete horas en la DIAN esperando a que llenaran los papeles y sobre todo recabaran la firma del papi... sí, el papi es el mero mero y como todos los viernes los trabajadores de la DIAN tienen un evento de integración por la tarde pues tuvieron que ir a buscarlo para la firma, la cual amablemente nos dio y siendo las 6 pm nos entregaron la documentación para liberar. 

Como ya no era hora de liberar en Avianca, nos quedamos otra noche para el sábado ir por Kotowa y así fue. Nos la entregaron realmente rápido. Ya Pedro había coordinado con dos personas que abrieran el crate, así que listo. Fue todo un espectáculo para todos ahí, ver como abrían la caja, como sacamos la moto, conectar la batería, cargar el equipaje que traíamos ahí suelto. Fue divertido pues se tomaban fotos arriba de la moto y fotos con nosotros, teníamos a toda la comitiva ahí alrededor. 

¿Listo? No. Resulta que nos faltaba el SOAT, que es un seguro obligatorio para vehículos en Colombia y para las motos es mas que indispensable. Así que nuevamente Pedro se movió e investigó pero como era Sábado imposible obtenerlo ese mismo día. Ni modo, a esperar al lunes. 

Hoy nos levantamos temprano, preparamos el equipaje y fuimos a la oficina que nos habían dicho. Sorpresa!!! Ahí no vendían ese tipo de seguro. Nos dijeron de otro lugar que afortunadamente no estaba lejos, caminamos y efectivamente lo teníamos. Nos dieron el número 63, esperamos unos 20 min y justo cuando nos llamaron, entró Pedro por la puerta de la oficina. 

Listos con seguro en mano, documentos, equipaje montado y toda la actitud. Nuestro amigo Pedro nos encaminó a la carretera que nos traería, no sin antes pasar a desayunar: arepa de huevo, arepa de maíz dulce acompañado de un vaso helado de corozo. 

Ahora sí a seguir el camino a Cartagena!!



Nota al pie: ¿Me creen si les digo que los ángeles existen? gracias a todos ellos que nos acompañan y nos cruzamos en el camino de esta aventura. 

lunes, 17 de agosto de 2015

Tres meses y doce días de viaje...

Vivir un sueño cuesta mucho, 
pero cuesta mucho más no vivirlo. 
Aqui&Ahora: Abriendo caminos.


Tres meses y doce días de viaje.

Parece apenas que ayer cerramos la puerta de casa y partimos en busca de esta gran aventura, para descubrir que la aventura está en el día a día.

Hemos recorrido ya mas de 13 mil kilómetros, cruzamos uno de los países mas grandes del mundo de oeste a este, nos metimos al mar en el pacífico y en el atlántico. Hemos conocido mucha gente linda y nos hemos reencontrado con viejos amigos.

Los lugares que hemos visto algunos son espectaculares como La Isla del Espíritu Santo, el Gran Cañón y Sedona, en otros la comida es deliciosa como en Tijuana y en el estado de Luisiana, otros definitivamente se quedan cortos comparados con nuestro querido México como cualquier playa que hemos visitado hasta hoy de Florida.

En definitiva la experiencia no está en el lugar sino en lo que aprendemos antes, durante y después de un lugar.

Hemos recibido palabras geniales de amigos y familia que han seguido nuestro camino desde el inicio. También hemos conocido mucha gente increíble en el camino que nos han dado tips y nos han echado porras en esta odisea. Eso nos ha dado gasolina en el alma para seguir adelante. A todos gracias desde el corazón.

Personas increíbles nos han abierto las puertas de sus casas: Rodrigo y Deneb, Manuel, Jimena y Walter, Roger y Anita, Milly, Jenny, Max, Alexis, Carlos y Mathew, Danny, Doña Sofía, Enano y Nate, John, Ginny y Marty, Vicky, Tania y Luis. Sin duda compartir con todos ellos ha sido la mejor parte del viaje  y de una u otra forma nos hemos sentido como en casa y tanto a Aris como a mi nos ha costado mucho decir adiós. Sin embargo el camino sigue y sabemos que nos volveremos  a encontrar.

El viaje ha sido increíble pero agotador. Aprender a soltar y a dejar atrás cosas que no necesitamos, confiar en que todo se arregla siendo responsables de nuestro actuar y darnos cuenta que los sueños cuestan pero cuesta mas no vivirlos, lo hemos aprendido de forma no muy grata. Y por grato no me refiero a que ha sido malo, simplemente topes y baches en el camino.

Todo lo mágico y lindo de las fotografías que publicamos tiene un lado B. Ha sido agotador viajar, pasar horas sentados en una moto bajo el calor, no saber a donde vamos a llegar, no saber que vamos a comer, tener que tomar decisiones que afectan nuestro “itinerario perfecto”, pagar gastos que no contemplábamos, discutir por estupideces entre nosotros y tirar de vez en cuando unas lágrimas de incertidumbre y rabia han sido los grandes regalos de este viaje.

Si me preguntan si vale la pena viajar, la respuesta es SI. Sencillo no es, realmente es un mega pedo hacerlo. Bien dicen que hay que hacer planes para que Dios se ría de ellos y se encargue de cambiarlos. No tengo duda que la vida nos va poniendo las pruebas que debemos enfrentar para aprender aquello que nos hace falta para crecer.

No, no somos únicos, en si vivir es un desmadre y hay miles de personas viajando y no solo de forma literal sino viviendo cada quien a su forma. Cada día es un viaje y una aventura que vale la pena explorar y vivir al máximo. Y con esto no me refiero a tener una sonrisa de oreja a oreja las 16 horas que estamos despiertos e irnos a la cama con la mente tranquila. No. Hemos vivido días que no son para contar como la parte linda del viaje.

Cuando estuvimos en Nueva Orleans discutimos por un tema que de haberlo hablado en su momento nos habría dado un rato “mas” lindo en la ciudad. Sin embargo lo que aprendimos fue a pedirnos uno al otro y a entender como reaccionamos en situaciones que jamás habíamos vivido. No digo que no disfruté Nueva Orleans, pero disfrute mas la madrugada cuando Aris y yo discutimos y arreglamos el problema de hacía 12 horas atrás.

La vida abre y cierra puertas, abre aquellas por las cuales hay un camino sobre el cual aprender y aprehender y cierra aquellas por las que no es momento de transitar. Ahí es donde hemos vivido el gran reto de vivir. Hemos hecho corajes, hemos mentado madres, nos hemos tragado el orgullo. En nuestros planes estaba llegar a Colombia en Julio y hoy 17 de agosto, estamos esperando en el aeropuerto de Miami para salir.

Después de infinidad de trámites absurdos y gastos no considerados para el envío de la moto, pero del cual muchas personas que sin “tener que” nos han brindado su apoyo para seguir y continuar el viaje. Es ahí donde viene lo bueno, cuando sonreímos, cuando damos las gracias, cuando la gente nos pregunta que es lo que estamos haciendo y nos dan su aliento, cuando descubrimos un lugar y nos deja con la boca abierta, cuando comemos algo nuevo y es delicioso.

Aquí estamos, con ganas de seguir y con ganas de volver al mismo tiempo. Haciendo planes a futuro, viendo alternativas y tomando las cosas con calma. Y cuando digo con calma es que previo ya hubo algo que nos movió para enfilarnos de nuevo en el camino. Son los ciclos naturales: después de la tormenta viene la calma.

Viene una nueva etapa: Sudamérica. No sabemos que sigue, pero de lo que si estamos seguros es que estamos en el camino y estamos bien, juntos, contentos y con todas ganas de seguir.

Como dice Saavedra: “de eso se trata”


Gracias a todos por seguirnos y darnos su aliento y amor en esta aventura!!!

Nota al pie: nos vemos en Colombia...