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sábado, 4 de marzo de 2017

Abriendo caminos en: ISLANDIA



Con este poderoso proverbio vikingo y a 1ºC de temperatura nos recibe #Islandia


Después de un largo y placentero viaje de poco menos de 9 horas, aterrizamos pasadas las 4 de la mañana en el aeropuerto de Keflavik. 

El frío se colaba por las rendijas del túnel de acceso a la terminal que se mezclaba con un delicioso olor a pan recién hecho. 

El primer shock: los letreros con palabras que jamás habíamos visto y si bien todo también está en inglés no nos dejaron de sorprender las palabras raras como "snyrtingar = baño".  

Nos pareció sumamente extraño ver que la salida y entrada de vuelos estaban prácticamente mezclados, es prácticamente imposible saber quien va y quien viene entre la mezcla cultural que se mueve aquí. Pensaríamos que todos sería rubios y altos pero no, se escucha una mezcla de todos los idiomas, colores, tamaños y rasgos. Algo simplemente maravilloso.  

Migración fue en toda la amplitud de la palabra INCREIBLE ya que no fue mas que una fila en donde te sellan el pasaporte, nos recibieron de uno en uno con una sonrisa sencilla, no hubo preguntas de: what's the purpose of your visit? o how long and where are you staying? bla bla bla...NADA. 

Y que decir del control de aduana, dos simples pasillos, a la derecha uno rojo (algo declarar) y a la izquierda uno verde (nada que declarar). Caminamos por el camino verde y pensamos que al abrirse la puerta estarían los oficiales de aduanas y...NADA, ni una sola persona revisando y mucho menos una inspección de equipaje, simplemente era la salida. 

Entre el cansancio y el shock parecíamos como espantados y medio perdidos. De cualquier manera sabíamos que la espera iba a ser larga pues nuestra amiga Alma Bsm (a quien pronto conoceremos en persona) ya nos había alertado que en la ciudad no abre nada en domingo hasta después de las 12:00 así que aquí estamos en espera de empezar a descubrir.

Dos anécdotas de nuestra llegada: 

La primera fue nuestro primer enfrentamiento con el temido cajero automático mejor conocido como: hradbanki o algo así porque la d esta como chuequita y se mezcló con una t. 

Ahí nos tienen metiendo la tarjeta a la mentada maquinita y por "costumbre" picar el monto mas alto que es de 150,000 coronas islandesas, claro esto lo hicimos por aquello del cobro de la comisión por retiro (no vaiga a ser y hay que optimizar), el resultado: transacción denegada. Probemos con otra tarjeta: transacción denegada.

¿Será que no funcionan las tarjetas? ¿Será que no son de RED?

Después de un par de intentos mas, nos iluminamos y sacamos nuestro flamante convertidor de divisas. Efectivamente jamás iba a ser posible sacar lo máximo que un cajero te puede dar aquí lo cual asciende a la cantidad de: $27,466.97 pesos a tipo de cambio de hoy...sin duda un monto casi cercando a los $5,000 pesitos autorizados por nuestros flamantes bancos. 

La segunda anécdota es esta hermosa frase de la foto que les compartirmos. Investigando un poco la frase completa dice así: 

Better weight
than wisdom
a traveller cannot carry.
The poor man’s strength
in a strange place,
worth more than wealth.

El significado es sensacional y nos hizo click al instante: 

"La sabiduría viene de la experiencia, no de la lectura"

Cuando has hecho algo una vez, dos o quizás decenas de veces, hacerlo bien se hace más fácil. El placer de hacerlo bien debe estar en mejorar, no en el descubrir cómo se hacen las cosas. Las lecciones del hacer vencen al aprendizaje del leer.


Con mucho cariño les agradecemos a todos por acompañarnos en esta aventura del #aquiyahora

lunes, 17 de agosto de 2015

Tres meses y doce días de viaje...

Vivir un sueño cuesta mucho, 
pero cuesta mucho más no vivirlo. 
Aqui&Ahora: Abriendo caminos.


Tres meses y doce días de viaje.

Parece apenas que ayer cerramos la puerta de casa y partimos en busca de esta gran aventura, para descubrir que la aventura está en el día a día.

Hemos recorrido ya mas de 13 mil kilómetros, cruzamos uno de los países mas grandes del mundo de oeste a este, nos metimos al mar en el pacífico y en el atlántico. Hemos conocido mucha gente linda y nos hemos reencontrado con viejos amigos.

Los lugares que hemos visto algunos son espectaculares como La Isla del Espíritu Santo, el Gran Cañón y Sedona, en otros la comida es deliciosa como en Tijuana y en el estado de Luisiana, otros definitivamente se quedan cortos comparados con nuestro querido México como cualquier playa que hemos visitado hasta hoy de Florida.

En definitiva la experiencia no está en el lugar sino en lo que aprendemos antes, durante y después de un lugar.

Hemos recibido palabras geniales de amigos y familia que han seguido nuestro camino desde el inicio. También hemos conocido mucha gente increíble en el camino que nos han dado tips y nos han echado porras en esta odisea. Eso nos ha dado gasolina en el alma para seguir adelante. A todos gracias desde el corazón.

Personas increíbles nos han abierto las puertas de sus casas: Rodrigo y Deneb, Manuel, Jimena y Walter, Roger y Anita, Milly, Jenny, Max, Alexis, Carlos y Mathew, Danny, Doña Sofía, Enano y Nate, John, Ginny y Marty, Vicky, Tania y Luis. Sin duda compartir con todos ellos ha sido la mejor parte del viaje  y de una u otra forma nos hemos sentido como en casa y tanto a Aris como a mi nos ha costado mucho decir adiós. Sin embargo el camino sigue y sabemos que nos volveremos  a encontrar.

El viaje ha sido increíble pero agotador. Aprender a soltar y a dejar atrás cosas que no necesitamos, confiar en que todo se arregla siendo responsables de nuestro actuar y darnos cuenta que los sueños cuestan pero cuesta mas no vivirlos, lo hemos aprendido de forma no muy grata. Y por grato no me refiero a que ha sido malo, simplemente topes y baches en el camino.

Todo lo mágico y lindo de las fotografías que publicamos tiene un lado B. Ha sido agotador viajar, pasar horas sentados en una moto bajo el calor, no saber a donde vamos a llegar, no saber que vamos a comer, tener que tomar decisiones que afectan nuestro “itinerario perfecto”, pagar gastos que no contemplábamos, discutir por estupideces entre nosotros y tirar de vez en cuando unas lágrimas de incertidumbre y rabia han sido los grandes regalos de este viaje.

Si me preguntan si vale la pena viajar, la respuesta es SI. Sencillo no es, realmente es un mega pedo hacerlo. Bien dicen que hay que hacer planes para que Dios se ría de ellos y se encargue de cambiarlos. No tengo duda que la vida nos va poniendo las pruebas que debemos enfrentar para aprender aquello que nos hace falta para crecer.

No, no somos únicos, en si vivir es un desmadre y hay miles de personas viajando y no solo de forma literal sino viviendo cada quien a su forma. Cada día es un viaje y una aventura que vale la pena explorar y vivir al máximo. Y con esto no me refiero a tener una sonrisa de oreja a oreja las 16 horas que estamos despiertos e irnos a la cama con la mente tranquila. No. Hemos vivido días que no son para contar como la parte linda del viaje.

Cuando estuvimos en Nueva Orleans discutimos por un tema que de haberlo hablado en su momento nos habría dado un rato “mas” lindo en la ciudad. Sin embargo lo que aprendimos fue a pedirnos uno al otro y a entender como reaccionamos en situaciones que jamás habíamos vivido. No digo que no disfruté Nueva Orleans, pero disfrute mas la madrugada cuando Aris y yo discutimos y arreglamos el problema de hacía 12 horas atrás.

La vida abre y cierra puertas, abre aquellas por las cuales hay un camino sobre el cual aprender y aprehender y cierra aquellas por las que no es momento de transitar. Ahí es donde hemos vivido el gran reto de vivir. Hemos hecho corajes, hemos mentado madres, nos hemos tragado el orgullo. En nuestros planes estaba llegar a Colombia en Julio y hoy 17 de agosto, estamos esperando en el aeropuerto de Miami para salir.

Después de infinidad de trámites absurdos y gastos no considerados para el envío de la moto, pero del cual muchas personas que sin “tener que” nos han brindado su apoyo para seguir y continuar el viaje. Es ahí donde viene lo bueno, cuando sonreímos, cuando damos las gracias, cuando la gente nos pregunta que es lo que estamos haciendo y nos dan su aliento, cuando descubrimos un lugar y nos deja con la boca abierta, cuando comemos algo nuevo y es delicioso.

Aquí estamos, con ganas de seguir y con ganas de volver al mismo tiempo. Haciendo planes a futuro, viendo alternativas y tomando las cosas con calma. Y cuando digo con calma es que previo ya hubo algo que nos movió para enfilarnos de nuevo en el camino. Son los ciclos naturales: después de la tormenta viene la calma.

Viene una nueva etapa: Sudamérica. No sabemos que sigue, pero de lo que si estamos seguros es que estamos en el camino y estamos bien, juntos, contentos y con todas ganas de seguir.

Como dice Saavedra: “de eso se trata”


Gracias a todos por seguirnos y darnos su aliento y amor en esta aventura!!!

Nota al pie: nos vemos en Colombia...